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¿Talones secos y agrietados? Causas y consejos para prevenirlos

La piel es una barrera que nos protege frente a microorganismos externos impidiendo su entrada. Por este motivo, es importante mantenerla hidratada y cuidada logrando así que no pierda su continuidad pero...

¿cuidamos nuestra piel, sobre todo, la de nuestros pies y talones, de forma correcta?

 

La piel del pie es diferente a la del resto del cuerpo. Se caracteriza por tener un mayor número de células adiposas. Es decir, un mayor espesor para amortiguar el continuo roce al caminar llegando a ser 50 veces más gruesa que la de la zona de la mejilla de la cara. Además, es pobre en sustancias grasas y, por este motivo, no cumple correctamente su función "hidratante".

 

La piel en la zona del talón puede llegar a ser 50 veces más gruesa que la de la zona de la mejilla de la cara.

 

¿QUÉ SON LOS TALONES AGRIETADOS?

 

Los talones agrietados son una alteración de la dermis que se produce cuando la piel de los pies está tan seca y, por ende, tan dura, que se empieza a desgarrar o fracturar de manera perpendicular. Debido a esta falta de hidratación, continuidad y elasticidad en la piel aparecen estas grietas que pueden venir acompañadas de dolor y, en ocasiones, pueden incluso sangrar.

 

Si se siente cualquier tipo de molestia y, por supuesto, si estas grietas sangran, nuestro consejo es acudir a un especialista para que pueda realizar el tratamiento adecuado dependiendo de la gravedad del problema. Pero...

¿por qué sucede esto en los talones?

 

A continuación, exponemos los síntomas, las factores que influyen y varias recomendaciones para evitar este problema.

SÍNTOMAS

 

La falta de hidratación puede presentarse de diversas maneras, algunos de los síntomas que nos lo indican son los siguientes:

 

- Descamación

 

- Picor y enrojecimiento

 

- Rugosidad y grietas, en los casos más extremos.

Los talones son una de las zonas que mayor presión soporta y, por lo tanto, con mayor fricción.

 

FACTORESQUE INFLUYEN EN LAPIEL DE NUESTROS PIES

 

La piel seca la podemos encontrar en cualquier parte de nuestro cuerpo, pero la piel del pie está más expuesta a sufrir sequedad debido a múltiples factores externos como son la localización, la actividad deportiva que practiquemos o el tipo de tejido de los calcetines.

 

También existen otros que influyen en el estado de la piel de nuestros pies, y concretamente, de nuestros talones. A continuación, te explicamos algunos de ellos:

Enfermedades y tratamientos

 

Las enfermedades metabólicas, como la diabetes, pueden afectar al estado de la piel ya que disminuyen la humedad y provocan la deshidratación. Esto sucede igual con pacientes que sufren problemas circulatorios, los cuales deberán prestar más atención al cuidado de sus pies puesto que son más propensos a sufrir alteraciones en esta zona.

 

Los medicamentos o tratamientos como la diálisis, la quimioterapia o la radioterapia también pueden provocar efectos secundarios en la piel deshidratándola. Es por eso que, si estamos realizando alguno de estos tratamientos, debemos cuidar nuestra piel de una manera más minuciosa para prevenir grietas y problemas a corto y largo plazo.

 

Te dejamos el artículo “¿Qué es el pie diabético?" en el que se expone toda la información sobre esta alteración clínica.

 

Tipo de calzado

 

La piel se seca más en las zonas del pie que soportan más presión, normalmente los talones, es por eso que, el calzado también influye. El tipo de suela, su amortiguación o el utilizar con frecuencia sandalias descubiertas por el talón puede aumentar la sequedad en la piel.

 

Andar descalzo y estar por encima del peso corporal adecuado hace que existan en el pie zonas de más presión. La irrigación sanguínea es más deficiente en las zonas que tiene que soportar más carga y, por tanto, los nutrientes llegan con más dificultad a las capas superficiales de la piel pudiendo provocar su descamación.

 

Lo aconsejable es utilizar calzado amplio, libre de costuras, sin exceso de tacón (máximo 3 centímetros) para así evitar puntos de máxima presión que provoque la sequedad de la piel. Además, lo ideal es que el calzado tenga buena sujeción en el talón.

 

 

Lo aconsejable es utilizar calzado amplio, libre de costuras y sin exceso de tacón para así evitar puntos de máxima presión que provoque la sequedad de la piel.

Buenos hábitos de higiene

 

Los buenos hábitos sobre higiene también son fundamentales para evitar la sequedad de la piel de los talones. En este apartado, exponemos algunos consejos evitar este problema:

 

- Evitar el agua muy caliente y baños de larga duración

 

No es recomendable para lavarse los pies utilizar agua muy caliente puesto que puede ayudar a eliminar la hidratación natural de la piel, igual que darse baños de larga duración. Lo recomendable son los baños que no exceden los 10 minutos para así no afectar a los lípidos naturales.

 

- Ducharse después de la piscina o la playa

 

Los baños en la playa o en la piscina tan característicos en verano resecan la piel del cuerpo. Es conveniente darse una ducha después de cada baño para eliminar los restos de sal o cloro y, al llegar a casa, debemos utilizar siempre esponjas suaves y jabones neutros, ya que son los menos agresivos.

 


- Utilizar jabones y cremas con principios activos naturales


Es muy importante el cuidado diario de la piel de nuestros pies y para eso debemos utilizar productos adecuados como jabones y cremas con principios activos naturales. También es recomendable evitar los componentes que puedan causar irritación como colorantes químicos o perfumes. En este enlace puedes encontrar varias cremas específicas para el cuidado de los pies.

 

Utilizar agua muy caliente puede ayudar a eliminar la hidratación natural de la piel...además los baños no deben exceder los 10 minutos.

Alimentación saludable y dieta rica en líquidos

 

La alimentación es muy importante tanto para el correcto funcionamiento del organismo en general, como de cualquier parte del cuerpo en particular, en este caso los pies. Hay que prestar especial atención a las siguientes recomendaciones:

 

 - Beber entre 1,5l. o 2l. de agua al día

 

Se trata de una buena costumbre que habría que llevar a cabo todo el año, pero, en verano, especialmente, ya que nuestro organismo lo necesita más. Hay un exceso de sudoración y perdemos más cantidad de líquidos. También es positivo tomar zumos naturales de frutas o infusiones.

 

- Alimentos con mayor índice de agua

 

En la época estival, debemos incluir en nuestra dieta alimentos con un mayor índice de agua y sales minerales que ayudan a reponer líquidos, mantener hidratado el organismo y, en consecuencia, favorece una piel saludable, incluida la de nuestros pies. Es aconsejable optar siempre por frutas y hortalizas de temporada (lechuga, zanahoria, tomate, pepino, sandía, melón, uvas, etc.).

Proteger los pies del sol

 

La piel de los pies está durante todo el invierno protegida por el calzado cerrado pero, en verano, sufre más por la exposición a los rayos solares y la radiación ultravioleta lo que provoca pérdida de hidratación.

 

Por ello, es aconsejable no alargar más de 30 minutos la exposición al sol y, por supuesto, utilizar también en los pies la crema solar que utilizamos para el resto del cuerpo no inferior a 50. También es importante evitar las horas de mayor radiación, entre las 12 y las 16 horas.

 

 

Fumar daña la piel

 

El tabaco es negativo para todo en general, incluida la piel. Fumar la reseca ya que la nicotina provoca una reducción del flujo sanguíneo y una falta de nutrientes y oxígeno.

 

CONSEJOS PARA EVITAR LOS TALONES AGRIETADOS

 

Las grietas en los talones son una vía de entrada para microorganismos que pueden causarnos infecciones. Por este motivo, hay cuatro consejos esenciales que debemos seguir para evitar este tipo de problema.

 

 

 

1. Visitar a un especialista

 

Es recomendable visitar a un podólogo para que sea el profesional quien determine el grado de sequedad o infección del pie, y ponga en marcha el tratamiento adecuado. En ocasiones, una quiropodia puede ser la solución. Además, lo ideal sería acudir a revisión para evitar este tipo de molestias.

 

En este artículo sobre “Quiropodia, cuidado básico y necesario en todas las edades” contestamos a las cuestiones más comunes de los pacientes sobre este tratamiento.

 

2. Realizar una cura plástica

 

Si tienes sequedad en el talón, una cura plástica puede mejorar el estado de la piel de tu pie. Te aconsejamos que apliques una crema específica en la zona y la cubras con un film transparente toda la noche. Repite este proceso dos o tres días seguidos.

 

3. Utilizar un calzado adecuado

 

Como ya hemos comentado en el apartado anterior, es fundamental llevar un calzado adecuado en el que el talón no esté comprimido ni pueda desplazarse por el interior del zapato. Con ello, evitaremos las lesiones cutáneas.

 

4. Cuidar la hidratación de nuestros pies

 

La hidratación es esencial para preservar la piel de nuestros pies manteniéndola continua y elástica. Por ello, es importante prestar atención a estos dos aspectos:

 

- Utilizar cremas específicas

 

La mayor parte de cremas que existen en el mercado específicas de pies tienen como componente principal la urea, pero varía la concentración de este componente. Debe ser el podólogo quien aconseje la más adecuada.

 

Como curiosidad, cabe comentar que la urea se caracteriza por ser capaz de impedir la pérdida de agua a través de la piel, pero también puede afectar a las células de la piel provocando su descamación. Por ello, salvo prescripción, no se debe usar una crema con una concentración de urea superior al 20%.

 

Salvo prescripción, no se debe usar una crema hidratante para los pies con una concentración de urea superior al 20%.

 

- Hidratar los pies por la noche

 

Lo ideal es hidratar los pies por la noche, pero atendiendo a dos aspectos: no hay que aplicar crema entre los dedos, ya que podemos sudar y esto provocará un exceso de humedad; y, una vez nos hemos puesto la crema, no hay que ponerse calcetines, ya que el ambiente que se genera en su interior favorece la maceración.

 

 

En definitiva, unos pies bien hidratados nos pueden proteger de complicaciones graves como son los talones agrietados. Cuidar la salud de nuestros pies es cuidar los cimientos que nos soportan para disfrutar del día a día.

 

Ana Carbó

Podóloga de Podoactiva

 

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