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Callos en los pies o callosidades. Qué son, cómo tratarlos y cómo prevenirlos



Los callos en los pies o callosidades son una patología muy frecuente y conocida entre la población, tres de cada diez personas los sufren casi a diario. Debido a su apariencia, a menudo se confunde con papilomas en el pie.

 

¿Conoces todo sobre ellos?, ¿cómo se clasifican?, ¿cómo se pueden tratar y eliminar? Si quieres descubrirlo, no dejes de leer el siguiente artículo.

 

callos en la zona de la planta del pie y detrás del dedo gordo

 

¿Qué son los callos en los pies?

 

Los callos o callosidades son una respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de fricción y/o presión en determinadas áreas del pie. Este engrosamiento de la zona más externa de la piel está causado por la acumulación de células muertas.

 

Se pueden reconocer los callos en los pies prestando atención a los siguientes síntomas:

  • Piel gruesa o endurecida en una zona concreta.
  • Sequedad.
  • Textura áspera al tacto.
  • Pueden provocar dolor o molestia al tocarlos, rozarlos o cuando caminamos.

 

 

callos en la zona plantar de ambos pies

 

Tipos de callos en los pies: durezas o helomas

 

Generalmente, y sobre todo por desconocimiento, la población engloba y llama “callos” a cualquier lesión “dura” que aparece en la piel del pie. Por ello, para evitar confusiones, es importante saber diferenciar bien todas estas alteraciones en la piel:

 

Dentro de los callos o hiperqueratosis plantares nos encontramos dos tipos:

 

Durezas en los pies o hiperqueratosis difusa

Esta alteración en la piel es más extensa y superficial. Se caracteriza por tener los bordes sin definir y un color amarillento, que deriva del cúmulo de queratina en la zona.

 

A diferencia de los helomas (que crecen hacia dentro y son más profundos), las durezas se producen en las capas más superficiales de la piel y, generalmente, no provocan dolor o molestia.

 

 

dureza de color amarillento en la zona de debajo de los dedos del pie

Dureza o hiperqueratosis 

 

Helomas o hiperqueratosis localizada

En este caso, la alteración en la piel está más concéntrica, profunda y definida. Según la zona, puede generar molestia o dolor al roce o caminar. En muchas ocasiones, los helomas se encuentran cubiertos por durezas y son más difíciles de reconocer.

 

Dentro de los helomas podemos diferenciar varios tipos:

  • Clavo plantar o heloma plantar: Aparecen en la planta del pie por la fricción y presión sobre esta zona. Presentan mayor dolor al roce y al caminar.

 

 

heloma plantar en la zona de debajo del dedo gordo

Heloma plantar (tras su enucleación)

 

  • Ojo de gallo”, “ojo de pollo” o heloma interdigital: Esta lesión también se produce por la fricción y presión. Los “causantes” son los huesos de los dedos cuando rozan unos con otros. El “ojo de gallo” se localiza entre los dedos del pie, con más frecuencia entre el cuarto y el quinto dedo.

 

heloma interdigital (entre los dedos del pie)

Heloma interdigital u “ojo de gallo” entre el cuarto y quinto dedo

 

  • Heloma dorsal: Son aquellas lesiones que aparecen en la parte superior de los dedos debido a la fricción que sufren con el calzado. Son muy habituales en personas que sufren patologías como dedos en garra, martillo o mazo.

 

heloma dorsal en el pie izquierdo

Heloma dorsal en quinto dedo

 

  • Heloma de fondo de saco: Este tipo de callo aparece en la parte blanda que une dos dedos del pie. Suele ser doloroso y aparece con más frecuencia entre el cuarto y quinto dedo.

 

heloma entre el tercer y cuarto dedo del pie

Heloma de fondo de saco entre el cuarto y quinto dedo

 

¿Por qué se producen los callos?

 

A continuación, exponemos algunas de las cinco causas más comunes por las que se producen los callos y callosidades en los pies:

1. Calzado

Los zapatos de punta estrecha favorecen la aparición de los callos, ya que al oprimir los dedos y estar más juntos en el interior la fricción es constante y repetida. Por el mismo motivo, el uso de tacones también puede causar muchos problemas dérmicos.

2. Calcetines

Los calcetines actúan como barrera entre la piel del pie y el calzado, pero cuando no llevamos, el roce de la piel (sobre todo de los dedos) provoca la aparición de esta lesión. A su vez, si los calcetines están mal colocados (formando arrugas o pliegues) también pueden generar fricción y callosidades.

3. Mala pisada

No todos apoyamos igual al caminar ni repartimos la presión de la misma manera. Por todo ello, muchas veces se generan callos y durezas en los mismos puntos debido a una incorrecta forma de pisar. Como comentamos en el siguiente punto de “Tratamientos”, un estudio biomecánico de la pisada será clave para corregirlo.

 

pies en una pista de atletismo con una creatividad de las huellas

 

4. Falta de hidratación

La piel del talón es una de las partes más afectadas por la deshidratación del pie, ya que se produce una acumulación de descamaciones y células muertas. Además de callos en los pies, se pueden producir talones secos o agrietados.

 

5. Otras patologías

Patologías como juanetes o dedos en garra también pueden fomentar la aparición de callos en los pies por la presión que ejerce esta deformación contra la piel y el calzado.

 

 

Tratamiento para los callos en los pies

 

Para un correcto tratamiento de los callos es fundamental acudir a un profesional que determine el origen de esta lesión. Hay patologías que pueden confundirse con los callos y, si por ejemplo tratamos en casa una verruga plantar como si fuera un callo, podemos agravar la situación y propagar la infección.

 

El podólogo realizará el tratamiento más adecuado según cada caso. Los más frecuentes son:

 

  • Quiropodia: Es lo más habitual para este tipo de alteración en la piel de los pies. Consiste en la eliminación de callosidades y alteraciones en las uñas de los pies, con el fin de evitar y prevenir posibles molestias. En este tratamiento, la deslaminación será clave para eliminar la acumulación de células muertas en la piel del pie. En el caso de los helomas, esta deslaminación permitirá llegar a capas más profundas de la piel, donde se encuentra el heloma para ser tratado. Gracias a instrumentos específicos del podólogo se realizará la enucleación del heloma, es decir, la retirada profunda.

 

deslaminación de callos en la planta del pie

 

  • Callicidas: Bajo ningún concepto hay que tratar en casa los callos, helomas o durezas con estos productos químicos. Los callicidas no eliminan la causa del problema, sino que generan una herida y quemadura en la piel que agrava la situación. Si es necesario el callicida, se debe aplicar el tratamiento exclusivamente en una clínica podológica especializada.

 

planta del pie con piel amarillenta por el uso de callicidas

Paciente con piel macerada y quemada por el uso de callicidas

 

  • Consejos y recomendaciones: El profesional en podología también ayudará al paciente a elegir el calzado adecuado según su forma de pisar y caminar y, a su vez, tendrá en cuenta otras patologías que puedan afectarle como deformidades, diabetes, mala circulación, etc.

 

  • Estudio biomecánico de la pisada: Realizando un completo estudio biomecánico de la pisada se podrán determinar los puntos de mayor presión al caminar gracias a la plataforma de presiones. Con unas plantillas personalizadas conseguimos reequilibrar las presiones y poder descargar esos puntos de máxima presión del pie para evitar que aparezcan las hiperqueratosis plantares a corto y largo plazo.

 

 

  • Cirugía: En la gran mayoría de los casos, los callos no necesitan intervención quirúrgica. Algunos son susceptibles de ser intervenidos, pero no suelen ser la solución definitiva. Este tratamiento será la última opción salvo que el especialista lo determine.

 

¿Cómo puedo prevenir la aparición de callosidades?

 

Hay pautas y consejos que podemos seguir para prevenir futuros callos en los pies, e incluso evitar que se vuelvan a generar siempre en las mismas zonas. Algunos de ellos son:

Calzado adecuado

Tiene que ser cómodo y amplio de horma para que el pie no este oprimido en el interior. Es importante no abusar de los zapatos de tacón (no deben superar los 3-4 centímetros).

 

Cambiar e intercalar el calzado regularmente también es recomendable, ya que muchas personas usan los mismos zapatos durante meses. Este cambio permitirá al pie “descansar” y evitará que la fricción no siempre se produzca en las mismas zonas.

 

 

Visitar al podólogo

Como hemos comentado en el punto anterior, la quiropodia de forma periódica y realizar un completo estudio biomecánico de la pisada serán claves para la prevención de callos.

Higiene

Una correcta higiene nos protegerá de infecciones tanto en la piel como en las uñas de los pies. Además, es fundamental secarlos bien tras la ducha incidiendo entre los dedos.

Hidratación

Aplicando todas las noches cremas específicas para los pies, como la crema U20 Podoactiva, conseguiremos frenar la aparición de muchas lesiones en la piel. Es importante incidir en los talones y dar un masaje para su completa absorción.

Piedra pómez

Este elemento nos permite exfoliar las pieles muertas, con el objetivo de prevenir la aparición de durezas. Es esencial hacerlo de forma superficial, y ante cualquier irritación o lesión acudir al profesional.

Utilizar una piedra pómez para los pies no es un tratamiento, sino un complemento.

 

 

pie pómez para eliminar durezas en el talón del pie

 

¿Los callos son buenos para los pies?

 

Según un estudio reciente realizado entre la Universidad de Harvard y la Universidad de Liverpool se analiza, entre otros temas, que los callos tienen un efecto beneficioso en los pies de los que caminan descalzos, ya que no comprometen la sensibilidad ni la marcha, mientras que el calzado puede reducir la capacidad de percibir estímulos. Según el estudio, tener callos gruesos ofrece una protección similar a la de la mayoría de los zapatos que se utilizan actualmente.

 

En definitiva, aunque los callos en los pies sean un problema muy frecuente entre la gente, no por ello debemos restarle importancia. No son graves, pero cuando estas lesiones aparecen nos están indicando que algo no va bien (ya sea el calzado, la forma de caminar, etc.). Por ello, te aconsejamos visitar tu clínica Podoactiva más cercana AQUÍ o contáctarnos en el 974 231 280 o a través de info@podoactiva.com.

 

Ana Carbó y Antonio Gómez

Podólogos de Podoactiva

 

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Comentarios

3 Comments

  • Danice Dahdal
    Posted at 19:06h, 13 enero Responder

    Muy interesante siempre sufro de durezas

    • Podoactiva
      Posted at 12:54h, 17 enero Responder

      Buenos días Danice. Estamos a su disposición para lo que necesite. Un saludo.

  • Atalia
    Posted at 14:14h, 17 diciembre Responder

    Muchas gracias por la información del blog, ha sido de gran ayuda. Siempre haasistir al profesional. Un saludo.

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