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¿Los callos son buenos para los pies?

La revista Nature publicó hace unos meses un estudio realizado por la Universidad de Harvard y la Universidad de Liverpool donde se analizan los beneficios de tener callos en los pies.

 

En dicha publicación se llegó a varias conclusiones:

 

  • Los callos tienen un efecto beneficioso en los pies de los que caminan descalzos, ya que no comprometen la sensibilidad ni la marcha, mientras que el calzado puede reducir la capacidad de percibir estímulos.
  • La investigación ha señalado que los zapatos acolchados reducen la sensibilidad y alteran la fuerza transmitida desde los pies hasta las articulaciones.
  • Por el contrario, el calzado con suelas delgadas y más rígidas, como mocasines o sandalias, se asemejaría más a la sensación de andar descalzo, que provoca gruesos callos en las personas que generalmente se mueven desprovistos de zapatos.

 

Víctor Alfaro, director general de Podoactiva y experto en podología y biomecánica, detalla en este post varias reflexiones sobre este trabajo.

 

 

Foto-montaje sacado del artículo analizado: "Las ventajas de tener callos en los pies" de El País

 

 

¿LOS CALLOS SON BUENOS PARA LOS PIES?

 

Como es conocido, los callos no son más que la respuesta de la piel al aumento de presión mantenida en una zona del pie.

 

Al caminar descalzos la piel se endurece para generar una capa de protección al pie.

 

Una de las afirmaciones que parten de este trabajo publicado, y que parece ser que han generado cierta controversia, es la de que el grosor de los callos no altera la sensibilidad en la planta del pie.

 

Esta afirmación necesita ser matizada porque no sería literalmente cierta. Es importante detallar que, cuando hablamos de sensibilidad en el pie, no podemos referirnos a sensibilidad en general ya que hay dos tipos: la sensibilidad superficial y la sensibilidad profunda.

 

 

 

SENSIBILIDAD SUPERFICIAL

 

Si hablamos de la sensibilidad superficial nos referimos a la sensibilidad al tacto, la sensibilidad al dolor y la sensibilidad a la temperatura. Cada una de ellas se mide por captores diferentes. El aumento de la callosidad sí puede afectar a estos tipos de sensibilidad superficial ya que genera una especie de "coraza" a base de capas de queratina que tienen precisamente la función de defender la piel de la presión.

 

Como ya hemos comentado, el callo no es más que la respuesta de la piel a una presión continuada.

 

Como nuestros antecesores caminaban descalzos, lógicamente la piel generaba una capa más dura para protegerse.

 

SENSIBILIDAD PROFUNDA

 

En ella encontramos la percepción en la planta del pie de la presión o la vibración. Este tipo de sensibilidad es muy importante ya que tiene mucho que ver con nuestra postura. A nuestro cerebro llegan distintas señales que son las que le informan de ello. Algunos de estos captores son los pies, la vista y la articulación temporo-mandibular.

 

Esta sensibilidad profunda no se va a ver afectada por la callosidad y es cierto que la sensibilidad a la presión se detecta mejor sobre una superficie que tenga cierto grado de rigidez. Si la superficie que hay debajo de nuestros pies es muy blanda, esos sensores de presión que existen en la planta del pie se "activan" con más dificultad.

 

Esto unido a que caminar sobre una suela muy blanda hace que aumente la inestabilidad, es lo que hace que sea más recomendable usar suelas que tengan cierta rigidez. Pero es muy importante que esa suela permita realizar el movimiento de flexión de los dedos al final de cada paso. Si la suela no permite esta flexión, la marcha se verá afectada.

 

Lo ideal es una suela con cierta rigidez pero que permita la flexión en la última parte del paso (en la zona donde flexionamos los dedos).

 

Además del tema de la sensibilidad, hay otro motivo que hace que sea muy importante que los niños no abusen de suelas excesivamente blandas: los huesos. Para que nuestros huesos crezcan sanos y fuertes es necesario tener un nivel de impacto intermitente (que es lo que hacemos al caminar). Si no existe ese nivel de impacto el hueso que se genera es de peor calidad.

 

El año pasado Podoactiva publicó un estudio en colaboración con el Dr. Casajus que demostraba que la calidad del hueso era peor en el grupo de niños que jugaban siempre sobre superficies más blandas (césped artificial) frente a los que jugaban en superficie de tierra.

 

Cabe destacar que es muy importante desechar la idea de que un zapato con una suela muy blanda es beneficioso para los niños, porque no es así; y que es muy importante que realicen actividad descalzos para mejorar su musculatura y su propiocepción.

 

 

 

¿QUÉ EFECTO PUEDE TENER EN EL PIE LA DISMINUCIÓN DE LA SENSIBILIDAD?

 

La sensibilidad en el pie tiene dos misiones fundamentales:

 

  • Protegernos de posibles agentes lesivos (una superficie demasiado caliente, un objeto punzante, etc.)
  • Captar la información para mantener nuestra postura.

 

Si la sensibilidad se ve afectada como es el caso, por ejemplo, de la neuropatía diabética, hay que tener especial cuidado ya que podemos generar lesiones en el pie con más facilidad.

 

En los pacientes diabéticos con años de evolución puede disminuir tanto la sensibilidad superficial como la profunda. Eso puede generar problemas como sufrir, por ejemplo, una quemadura porque el paciente no ha detectado que el agua estaba demasiado caliente y sus "captores" de temperatura en el pie no han podido informarle al no funcionar correctamente.

  

Del mismo modo, si por nuestra forma de pisar generamos un punto de presión en una zona determinada del pie, en esa zona aparecerá una callosidad, es decir, el callo es la respuesta de la piel a una zona de presión. Son capas de queratina que se van formando una encima de otra para proteger esa zona.

 

Cuando hay demasiadas capas, aumenta la presión y se genera el dolor.

 

 

Ese estímulo hace que se modifique la forma de pisar para no meter más presión y que el dolor te anime a pedir cita en tu podólogo para solucionarlo. Ahora bien, si esa sensibilidad a la presión se encuentra afectada (como puede pasar en el paciente diabético), nuestro cerebro no tendrá la información ni del aumento de presión ni del dolor, por lo que esa callosidad puede pasar a convertirse en una úlcera. En el artículo "Pie diabético" te contamos todo esta patología.

 

Como vemos, mantener la sensibilidad en el pie es muy importante y por eso en las clínicas podológicas se realiza una prueba llamada "cribaje neuropático" en el que se valora si existe algún tipo de disminución en la sensibilidad tanto superficial como profunda.

 

CONCLUSIONES AL ARTÍCULO

 

Cómo conclusión general y por responder al título del artículo...

 

No podemos afirmar que los callos sean buenos ni malos, simplemente son la defensa de la piel a una presión mantenida.

 

Si una persona camina siempre descalza, generará su propia “suela” a base de capas de queratina y esa suela le endurecerá su piel en la planta del pie para hacerla más resistente y protegerla de agresiones. Es decir, podemos afirmar que sería una defensa natural en aquellas personas que caminen o hagan deporte descalzos de forma habitual. En este caso concreto tendrían un efecto beneficioso.

 

Ahora bien, la mayor parte de callosidades las encontramos en zonas concretas y en pacientes que habitualmente van calzados la mayor parte del día.

 

Si esa callosidad aparece en zonas puntuales de la planta del pie, esto puede ser un indicador muy preciso de una forma de pisar inapropiada.

 

 

Para finalizar, en el artículo "Callos en los pies o callosidades. Qué son, cómo tratarlos y cómo prevenirlos" te contamos los tipos de callosidades (durezas y helomas), así como los tratamientos para eliminarlos y consejos para prevenir su aparición.

  

Lo importante es aprender a escuchar a nuestros pies ,y salvo que realicemos mucha actividad descalzos, en la mayor parte de los casos, la callosidad debemos de interpretarla como una llamada de atención. Mi consejo es acudir a una clínica podológica y buscar la mejor solución correcta.

 

 

Víctor Alfaro

Podólogo experto en Biomecánica

Director General Podoactiva

Podólogo primer equipo Real Madrid CF

Colaborador COE

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