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Cambio de estación, cambio de calzado. Consejos para cuidar tus pies en verano

Aunque el pie esté diseñado para estar descalzo, prácticamente desde que nacemos nuestros pies van a estar la mayor parte del día dentro de un zapato y, habitualmente, este zapato incorpora algo de tacón (lo que técnicamente conocemos como drop en el calzado deportivo).

 

Está claro que el paso del calzado de invierno al de verano tiene una influencia directa en nuestros pies. Casi siempre en positivo, ya que en verano los “liberamos” del calzado cerrado, favoreciendo que los pies puedan expandirse y respirar de forma mucho más natural. Entonces... 

 

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta para realizar el cambio de calzado?

 

 

 

 

Antes de comenzar con los consejos, es importante afirmar que el uso del calzado limita la actividad de un grupo de músculos pequeños (cuyas dos inserciones están en el pie), que son muy importantes para la estabilidad de nuestros pasos. Se trata de la musculatura intrínseca.

 

Realizar actividades descalzos ayuda a que esa musculatura recupere tono y se vuelva más funcional. Pero si lo que hacemos es pasar del calzado de invierno (con cierto drop) a correr o caminar descalzos por la playa, es muy probable que acabemos teniendo problemas musculares en la polea muscular posterior de la pierna (gemelos, sóleos e isquiotibiales) y también en la fascia plantar ya que estamos generando un sobreesfuerzo excesivo.

 

 La correcta gestión de la altura de drop es uno de los temas más importantes para que el cambio de calzado de invierno a verano no suponga ningún tipo de problema.

 

Realizar descalzos actividades de baja intensidad (paseos) en superficies blandas va a ser beneficioso para la mayor parte de personas, ya que mejora la circulación, activamos la musculatura intrínseca de nuestro pie, estiramos de forma “pacífica” la polea muscular posterior de nuestra pierna, etc. Pero si sustituimos esto por actividad de mayor intensidad como correr puede ser que ese cambio brusco de altura de tacón se traduzca en sobrecargas y lesiones musculares.

 

 

CONSEJOS AL REALIZAR ESTE CAMBIO

 

CALZADO CORRECTO. Es muy habitual ver en verano las sandalias y chancletas que se sujetan exclusivamente mediante una tira entre el primer y segundo dedo. Ese tipo de calzado (destalonado) está absolutamente contraindicado para caminar y mucho más para correr. El hecho de que no tenga sujeción en el talón hace que en cada paso se tenga que hacer “garra” con los dedos para no perder la sandalia. Este gesto produce una importante sobrecarga en la fascia plantar que se transmite al resto de musculatura posterior de la pierna. A esto hay que sumar la inestabilidad de este tipo de calzado, que aumenta mucho las posibilidades de ciertas lesiones como los esguinces

 

Las chancletas están indicadas para evitar contagios de papilomas y hongos en espacios públicos como vestuarios, duchas y piscinas (en aquellas zonas donde el agua está estancada).

 

Su uso es muy aconsejable para este fin, pero no para la realización de actividad física o largos paseos.

 

 

Es muy aconsejable dejar los pies “al aire” todo lo posible en verano pero para eso existen determinados modelos de sandalias que incorporan una sujeción correcta del pie mediante distintas tiras que sujetan el talón y el empeine. Incluso hay sandalias que pueden usarse para correr. Al elegir estas sandalias, como hemos comentado anteriormente, es muy importante respetar la altura de drop a la que estamos acostumbrados.

 

- DEPORTE. Si realizas actividades deportivas en verano, es recomendable mantener el mismo drop (diferencia de altura entre el talón y la zona delantera de la zapatilla) o apostar por uno ligeramente inferior del que has usado en invierno. Si lo que te gusta es correr y vas a pasar una temporada en la playa, el consejo es que uses la playa para pasear descalzo, pero corras por el paseo usando un drop similar al que venías usando en invierno. De hecho, en zapatillas de asfalto, no hay diferencia entre zapatillas de invierno y verano, pero para el que es corredor habitual de montaña si es importante que lo tenga en cuenta si pasa a correr en verano en otro medio. 

 

-HIDRATACIÓN. El verano es la única época del año en la que nuestros pies pasan a ser visibles y hay muchas personas que sufren de sequedad de la piel sobre todo en el talón, llegando a producirse grietas en los mismos. Estas grietas se producen por falta de hidratación (al igual que pasa en la tierra que está muy seca). El mejor consejo para recuperar la hidratación de los pies es usar una crema específica para los pies y aplicarla por la noche antes de dormir.

 

Tenemos que entender que la piel del talón es cincuenta veces más gruesa que la de la mejilla por lo que una crema que pueda ir bien para la cara puede ser absolutamente insuficiente para el pie. Habitualmente las cremas hidratantes para el pie suelen incorporar urea al 20% además de otros componentes. En caso de tener los talones muy deteriorados lo que aconsejamos es hacer una “cura plástica”. Es poner durante dos o tres noches consecutivas la crema en el talón y cubrirlo toda la noche con un papel film (el que utilizamos para envolver los alimentos). Eso multiplicará el efecto de la crema consiguiendo resultados visibles muy rápidamente.

 

 

- ALTERNAR CALZADO. Otro consejo importante respecto al calzado con la llegada del verano es intentar alternarlo. Si por ejemplo salimos a correr todos los días, lo ideal sería alternar el uso de dos zapatillas para dejar que se ventilen ya que en verano la sudoración será mucho mayor. Además este consejo permite que la suela recupere mejor sus propiedades mecánicas.

 

- ELECCIÓN DE LOS MATERIALES. Como norma general tanto para el calzado deportivo como para el de calle, en verano, debemos intentar apostar por materiales (tanto naturales como sintéticos) que tengan una buena capacidad de transpiración para intentar mantener el pie lo más seco posible. En caso de que tengamos una sudoración excesiva aconsejamos la utilización de polvos secantes que permitan que la humedad no se concentre en el pie, favoreciendo la proliferación de ciertos microorganismos como los hongos. También es muy aconsejable realizar el cambio de calcetines las veces necesarias así como la utilización de calcetines técnicos que facilitan la transpiración.

 

  

En definitiva, al igual que decía un anuncio de la televisión hace unos años hablando del abandono de animales en verano, nos sumamos al mensaje (por supuesto de los animales) pero también de tus pies:

 No los abandones, ellos nunca lo hacen.

 

Este artículo ha sido redactado para el número 244 de la revista "Grandes Espacios":

 

 

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Víctor Alfaro

Podólogo experto en biomecánica

Director General Podoactiva

Podólogo primer equipo Real Madrid CF

Podólogo Real Federación Española de Atletismo

Autor del libro “Todo comienza por un paso”

 

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