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¿Qué es la gota? Síntomas, causas y tratamientos de esta enfermedad

La gota es una enfermedad reumática que afecta entre al 1% y al 2% de la población. Se produce por la formación de cristales de urato en los tejidos y en las articulaciones. Los cristales causan una respuesta inflamatoria que suelen afectar a las partes más distales del cuerpo, puesto que son las zonas más frías. Por este motivo, el pie es el miembro que se ve más afectado, concretamente, el dedo gordo.

 

 

Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre y se expulsa por la orina. Si los niveles aumentan en sangre puede comenzar a formarse cristales en las articulaciones y debajo de la piel, lo que conocemos como gota. Así pues, la gota es un desorden del metabolismo. Pero...

¿cuáles son las causas por las que sufrimos "gota"?

 

La gota puede aparecer en el pie por dos causas principales:

 

- Una super producción de ácido úrico.

 

- El riñón no elimina correctamente el ácido úrico que segrega nuestro cuerpo.

 

 

Normalmente la padecen personas adultas a partir de los 40 años. Los hombres tienen más posibilidades, de hecho sólo padecen este problema un 25% de las mujeres y la gran mayoría en edad menopáusica.

 

  9 de cada 10 casos de gota se producen porque el riñón no elimina bien el ácido úrico.

 

Como curiosidad, añadir que se consideran normales los valores de ácido úrico en sangre de 2’4 mg/dl y 6,0 mg/dl (para las mujeres) y entre 3,4 y 7,0 mg/dl (para los hombres).

 

 

SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO

 

Los síntomas más frecuentes que nos pueden indicar que el paciente sufre gota son:

 

- Aparición de dolor en alguna articulación del pie. Este dolor aparece de forma repentina. Los pacientes suelen decir frases como “me acosté bien y me he levantado sin poder caminar”, “el roce de la sábana me molesta”, etc.

 

- El dolor aumenta por la noche. El dolor siempre suele ser mayor por la noche puesto que las articulaciones, al estar en reposo, están a menor temperatura.

 

- La zona afectada tiene una apariciencia inusual. La zona suele estar caliente, enrojecida, en ocasiones inflamada y con falta de movilidad, rígida.

 

 

Además de lo síntomas expuestos anteriormente, el especialista realiza varias pruebas de diagnóstico como una analítica para comprobar los niveles de ácido úrico en sangre. No obstante, cabe comentar que, en muchas ocasiones, cuando existe un ataque de gota, los niveles en sangre están bien. Por ello, el experto quizá tomará una muestra del líquido de alguna de las zonas afectadas para verificar en el laboratorio si contiene cristales de ácido úrico.

 

CAUSAS DE LA GOTA

 

Algunas de las patologías que puede padecer el paciente, junto con ciertos hábitos, incrementan el riesgo de sufrir esta dolencia. Por ello, hay factores que aumentan el riesgo de padecer gota ya que elevan el nivel de ácido úrico. Estos son algunos de ellos:

 

- Hipertensión arterial.

 

- Beber alcohol.

 

- Insuficiencia renal, los riñones no eliminan bien los desechos.

 

- Ingerir alimentos ricos en purinas, ya que esta sustancia al descomponerse se convierte en ácido úrico.

 

- Tener familiares con esta enfermedad, es decir, el factor genético influye.

 

- Padecer hipotiroidismo o la glándula tiroides con baja actividad.

 

- Sufrir algún problema médico que haga que las células se reproduzcan o se eliminen más rápido de lo habitual como puede ser la psoriasis, la anemia hemolítica o algún cáncer.

 

- Tomar medicamentos diuréticos por hipertensión arterial o problemas coronarios.

 

- Obesidad y sobrepeso.

 

 

CONSEJOS PARA EVITAR LA GOTA

 

El tratamiento se puede basar en medicamentos de diferente índole y consiste en reducir el dolor de los ataques de gota, ayudar a prevenir y evitar el daño irreversible en las articulaciones. El objetivo es disminuir los niveles de ácido úrico en la sangre, y para ello te dejamos una serie de recomendaciones:

 

- Realizar un diagnóstico temprano. Para ello hay que acudir al especialista para pautar el tratamiento adecuado, ya que pueden existir, como hemos dicho, daños colaterales a nivel renal y/o coronario, existiendo más posibilidades de padecer problemas vasculares que puedan afectar al corazón y al cerebro.

 

Un podólogo especializado valorará un tratamiento precoz de descarga o de analgesia.

 

 

- Cuidar la alimentación y estilo de vida evitando el sedentarismo. Es importante tener una alimentación baja en purinas y reducida en sal para evitar que el riñón trabaje en exceso. Por este motivo, te dejamos una recomendaciones alimentarias:

 

  • Hay que evitar comer:

 

- Alimentos ricos en purinas como carne roja, embutidos, vísceras, pescado azul, marisco o queso curado.

 

- Verduras como el tomate, los espárragos, las espinacas y el pimiento.

 

- Alcohol (incluida la cerveza) y bebidas azucaradas.

 

- La sal.

 

  • Es positivo comer:

 

- Frutas como cerezas, plátano, manzana, limón y naranja.

 

- Verduras que contengan apigenina como son el apio, la cebolla o el ajo, entre otros. También contienen esta sustancia algunas plantas medicinales como las manzanilla, cola de caballo o tomillo por lo que se aconseja tomar estas infusiones.

 

- Beber abundante agua.

 

 

RESUMIENDO...

 

Seguir estos consejos ayudará al paciente a evitar, en la medida de lo posible, la gota. No obstante, hay que tener ciertos datos en cuenta a la hora de hablar sobre este problema:

 

- Por lo general, un ataque de gota suele mejorar en un periodo de 5 a 10 días.

 

- Las personas que han padecido gota en otras ocasiones es muy posible que vuelvan a tener al cabo de unos meses o años. Además, estos ataques repetidos pueden durar más tiempo y ocurrir más a menudo.

 

- Si no se trata, es muy probable que la gota avance y produzca un dolor permanente en las articulaciones, pudiendo dañar los riñones.

 

Desde Podoactiva aconsejamos que en caso de padecer los síntomas acudas a un especialista. Un ataque de gota es una dolencia leve pero, en casos extremos, detrás de todo ello podríamos encontrar un problema metabólico importante. Además, un diagnóstico temprano con la solución adecuada podría evitar lesiones más importantes a nivel renal y vascular, y dolores permanentes en articulaciones.

 

En Podoactiva podemos ayudarte. Consulta tu clínica Podoactiva más cercana AQUÍ o contáctanos en el 974 231 280 o a través de [email protected].

 

 

Ana Carbó

Podóloga de Podoactiva

 

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