Podología infantil: lesiones frecuentes por deporte y cómo prevenirlas
09 Jun 2026Antes de acabar el curso, muchos niños y niñas continúan con sus actividades deportivas y extraescolares. Fútbol, baloncesto, gimnasia, patinaje, natación o artes marciales son algunas de las opciones más habituales.

Practicar deporte en la infancia es muy positivo: mejora la coordinación, fortalece músculos y huesos, ayuda a crear hábitos saludables y favorece la socialización. De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda que niños y adolescentes realicen una media de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa.
Sin embargo, para que el deporte sea beneficioso y seguro, conviene prestar atención a una parte del cuerpo que muchas veces pasa desapercibida: los pies. El pie infantil no es una versión pequeña del pie adulto. Está en desarrollo, sus huesos todavía no han terminado de madurar y sus músculos, tendones y ligamentos se encuentran en plena evolución. Por eso, cuando un niño practica deporte de forma frecuente o intensa, una mala pisada, un calzado inadecuado o una sobrecarga pueden favorecer la aparición de molestias, lesiones o compensaciones en otras zonas como rodillas, cadera o espalda.
¿Por qué es importante cuidar el pie en niños deportistas?
Durante la infancia y la adolescencia, el aparato locomotor está creciendo. Esto significa que los pies tienen una gran capacidad de adaptación, pero también pueden verse afectados por cargas repetidas, impactos, cambios bruscos de entrenamiento o gestos deportivos específicos.
No todos los dolores en los pies o piernas de los niños deben atribuirse al crecimiento. Como explica Javier Alfaro, director técnico de Podoactiva, los llamados «dolores de crecimiento» suelen ser difusos, no aparecen siempre en el mismo punto y no provocan cojera. Cuando el dolor se localiza siempre en la misma zona, aumenta con el deporte o modifica la forma de caminar, conviene valorarlo.
El dolor de pie en niños deportistas no debe normalizarse. Si se mantiene durante varios días, interfiere al caminar o hace que el niño evite entrenar, es recomendable consultar con un especialista. El American College of Foot and Ankle Surgeons advierte de que jugar con dolor puede favorecer problemas crónicos en pie, tobillo, rodilla o espalda.
Detectar a tiempo una alteración en la pisada puede ayudar a prevenir lesiones, mejorar el gesto deportivo y evitar compensaciones. En algunos casos, el tratamiento puede incluir ejercicios específicos, pautas de calzado, control de cargas o plantillas personalizadas, siempre tras una valoración podológica y biomecánica.

Señales de alerta: cuándo acudir al podólogo infantil
Es recomendable realizar una valoración si el niño presenta alguno de estos síntomas:

- Dolor repetido en talón, arco plantar, tobillo, rodilla o espalda.
- Cojera durante o después del deporte.
- Cansancio excesivo en comparación con otros niños.
- Caídas frecuentes o torpeza al correr.
- Desgaste muy irregular del calzado.
- Tendencia clara a meter o sacar mucho las puntas de los pies.
- Dolor que obliga a parar la actividad.
- Inflamación, enrojecimiento o rozaduras frecuentes.
- Pérdida repentina de interés por el deporte sin causa aparente.
Muchas lesiones por sobreuso aparecen de forma progresiva, no por un golpe concreto. La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos recuerda que músculos, ligamentos y tendones pueden lesionarse por repetición en prácticamente cualquier deporte.
Consejos generales para cuidar los pies de los niños deportistas
1. Elegir un calzado adecuado para cada deporte
No todas las zapatillas sirven para todo. Cada deporte tiene movimientos, superficies y necesidades distintas. Una bota de fútbol para césped natural no tiene por qué ser adecuada para césped artificial; unas zapatillas de running no ofrecen el mismo soporte lateral que unas de baloncesto; y un patín mal ajustado puede provocar rozaduras o presión sobre prominencias óseas. El calzado debe ajustarse bien al pie, permitir el movimiento de los dedos y ofrecer estabilidad. También es importante revisar la talla con frecuencia, ya que en la infancia el pie crece rápido.
2. Evitar entrenar con dolor
El dolor es una señal de alarma. Si aparece siempre en la misma zona o aumenta durante la práctica deportiva, no conviene «aguantar». Parar a tiempo y valorar la causa puede evitar lesiones más importantes.
3. Revisar el desgaste de las zapatillas
El desgaste del calzado aporta mucha información. Si una zapatilla se deforma muy rápido, se gasta más por un lado o el niño «vence» el calzado hacia dentro o hacia fuera, puede existir una alteración en la pisada.
4. Calentar y estirar de forma adecuada
Un buen calentamiento prepara músculos, tendones y articulaciones para la actividad. También es recomendable incluir ejercicios de movilidad, fuerza y equilibrio adaptados a la edad y al deporte.
5. Controlar la carga deportiva
El deporte es saludable, pero el exceso de carga, la falta de descanso o la especialización muy temprana pueden aumentar el riesgo de lesión. La progresión debe ser gradual y adaptada a la edad, el nivel y la condición física del niño.
6. Hacer revisiones podológicas periódicas
Una revisión podológica infantil permite valorar la pisada, la alineación de miembros inferiores, la movilidad articular, el tipo de pie, el calzado y posibles factores de riesgo. Esto es especialmente importante en niños que practican deporte varias veces por semana o compiten.
Lesiones y molestias frecuentes según el deporte
Fútbol
En niños y niñas futbolistas, una de las patologías más habituales es la enfermedad de Sever, una inflamación de la zona de crecimiento del calcáneo que suele provocar dolor en el talón, especialmente entre los 8 y los 12 años. El dolor aumenta al correr, saltar o jugar en superficies duras. Una valoración biomecánica puede ayudar a identificar factores como el exceso de impacto, la mala elección de botas, el acortamiento muscular o las alteraciones en la pisada. También son frecuentes los esguinces de tobillo, las sobrecargas musculares y las molestias en la rodilla relacionadas con cambios de dirección, aceleraciones y frenadas.
Baloncesto, tenis, pádel y voleibol
Son deportes con saltos, giros, desplazamientos laterales y cambios bruscos de ritmo. Por ello, pueden aparecer esguinces de tobillo, dolor en el talón, sobrecargas en el antepié o molestias en la rodilla. En estos deportes es fundamental usar zapatillas con buena estabilidad lateral y amortiguación, no reutilizar calzado muy desgastado y trabajar la fuerza, el equilibrio y la propiocepción.
Gimnasia rítmica y ballet
En gimnasia rítmica y ballet se trabaja mucho en puntas y se exige una gran movilidad del pie. Esto puede ayudar a fortalecer ciertas estructuras, pero también puede favorecer deformidades digitales, dedos en garra, sobrecargas en el antepié o molestias en el primer dedo. En estos casos es importante revisar la alineación de los dedos, la presencia de dolor, la aparición de durezas o rozaduras y la movilidad del pie.
Ciclismo
En ciclismo, las molestias suelen aparecer en la zona metatarsal, es decir, en la parte delantera del pie. También pueden darse hormigueos, presión excesiva o dolor de rodilla si la bicicleta no está bien ajustada. La altura del sillín, la posición del manillar, el tipo de zapatilla y el apoyo del pie sobre el pedal son aspectos clave. En niños, además, hay que revisar con frecuencia la talla de la bicicleta, ya que el crecimiento puede desajustar rápidamente la posición.
Patinaje
El patinaje puede generar presión en la cara interna del pie, especialmente en niños con pie plano o prominencias óseas. El roce con la carcasa del patín puede causar inflamación, dolor o heridas. También es un deporte que exige control de rodillas y cadera: si el niño tiende a juntar mucho las rodillas o presenta dolor, conviene valorar la pisada y la alineación de miembros inferiores.
Artes marciales
En artes marciales, el pie suele trabajar descalzo y con gestos de impacto, apoyo monopodal, giros y contacto. Pueden producirse esguinces, contusiones o sobrecargas, aunque bien practicadas no tienen por qué ser perjudiciales para el pie infantil. Es importante vigilar el dolor tras los golpes, la estabilidad del tobillo y la aparición de molestias repetidas durante los entrenamientos.
Natación
La natación es un deporte de bajo impacto y, en general, muy respetuoso con los pies. No obstante, el uso de aletas puede provocar sobrecargas o tendinitis si se utilizan de forma excesiva o con una talla incorrecta. Además, en piscinas y vestuarios hay que extremar la higiene para prevenir hongos, papilomas o verrugas plantares. Usar chanclas, secar bien los pies y no compartir toallas o calzado son medidas sencillas y eficaces.

El papel del estudio biomecánico de la pisada
El estudio biomecánico de la pisada permite analizar cómo apoya el niño en estática y en movimiento. En Podoactiva, este tipo de valoración puede ayudar a detectar alteraciones que influyen en el rendimiento deportivo o en la aparición de molestias.
No todos los niños deportistas necesitan plantillas, pero sí es importante saber cuándo existe un apoyo que está generando dolor, sobrecarga o compensaciones. En esos casos, el tratamiento puede combinar ejercicios, recomendaciones de calzado, pautas deportivas y, cuando está indicado, plantillas personalizadas. La infancia es una etapa clave porque muchas alteraciones pueden corregirse o compensarse mejor si se detectan a tiempo.

Conclusión: deporte sí, pero con pies sanos
El deporte en edad infantil es fundamental para la salud física, emocional y social. Lo importante no es evitar que los niños practiquen deporte, sino ayudarles a hacerlo de forma segura. Un calzado adecuado, una buena higiene, el control de cargas, el descanso y una revisión podológica cuando aparecen síntomas pueden marcar la diferencia. Si un niño tiene dolor, cojea, se cansa demasiado o deja de disfrutar del deporte, es importante buscar la causa.
En Podoactiva contamos con protocolos específicos de podología infantil y deportiva para valorar la pisada de los más pequeños y ayudarles a crecer, moverse y practicar deporte con seguridad.
¿Te preocupa la pisada de tu hijo o hija?







