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Periostitis tibial. Qué es, causas y tratamiento



La periostitis tibial es una patología que afecta a muchos deportistas, especialmente a aquellos que practican actividades de alto impacto como correr, saltar o deportes de equipo. Este problema puede resultar frustrante y doloroso, limitando la capacidad de entrenar y competir al máximo nivel.

 

Sin embargo, con el conocimiento adecuado sobre la prevención y los tratamientos disponibles, es posible no solo manejar esta afección, sino también recuperarse por completo y volver a la actividad deportiva con mayor seguridad y confianza.

 

¿Qué es la periostitis tibial?

Es una lesión muy común en corredores y personas que realizan grandes caminatas. También es conocida como síndrome de estrés tibial medial. Se caracteriza por la inflamación o irritación del periostio, que es una capa de tejido, como una membrana que recubre al hueso de la tibia.

 

Síntomas

El principal síntoma de la periostitis tibial es dolor en la parte interna de la tibia a partir de la mitad de la pierna hacia abajo. Empeora al palpar o presionar sobre la zona o al realizar actividad deportiva de impacto. En algunos casos más severos, se puede llegar a observa un enrojecimiento o inflamación visible a simple vista.

 

dolor periostitis tibial al correr

 

Los pacientes suelen referir una mejoría con el reposo, pero al volver a hacer deporte, vuelve a aparecer el dolor, en algunas ocasiones incapacitante que obliga a parar la práctica deportiva. Con el tiempo, sin embargo, el dolor puede ser continuo y avanzar hacia una reacción por sobrecarga o fractura por sobrecarga. Es recomendable que si el descanso, el hielo o los analgésicos no alivian el dolor, acudir al médico.

 

Causas de la periostitis tibial

En general, la periostitis tibial ocurre cuando el músculo y el tejido óseo (periostio) de la pierna trabajan en exceso por la repetición de actividad. Algunas de las causas relacionadas con la aparición de la periostitis tibial o síndrome de estrés tibial medial son:

  • Deportes donde se producen impactos sobre superficies duras de manera repetida.
  • Aumento de la intensidad o duración del ejercicio deportivo de manera brusca.
  • Calzado inadecuado, ya sea porque el calzado no sea acorde a la actividad del paciente (peso, ritmo de carrera, tipo de pisada, etc.) o por un déficit o desgaste excesivo de la amortiguación del calzado.
  • La morfología de la tibia del paciente, como pueden ser las tibias varas (tibias arqueadas en paréntesis), pueden favorecer este tipo de lesión.
  • Una mala biomecánica del pie, principalmente por exceso de pronación, puede ser el causante o aumentar la irritación en la zona.
  • Tener pie plano o arcos con una rigidez anormal.

 

dolor periostitis tibial al correr

 

Este dolor puede ocurrir después de cambios repentinos en la actividad física. Pueden producirse cambios de frecuencia, como un aumento en la cantidad de días que ejercita por semana. Los cambios en la duración y la intensidad, como correr mayores distancias o en cuestas, también pueden provocar periostitis tibial.

 

Tratamiento para la periostitis tibial

El tratamiento suele consistir en reposo o disminución de la práctica deportiva y tratamiento de fisioterapia para reducir la inflamación e irritación de la zona. Se puede aplicar frío local para calmar los síntomas después de la práctica deportiva.

 

También es necesario eliminar los factores que causan la lesión. Por ello, es importante revisar el calzado que usa el paciente y realizar un estudio biomecánico de la pisada para descartar alteraciones en la marcha que provoquen la lesión.

 

dolor periostitis tibial al correr

 

En caso de existir problemas a nivel biomecánico, sería necesario la utilización de plantillas personalizadas Podoactiva durante la práctica deportiva. En los casos más graves que no sean tratados y el paciente continúe con su práctica deportiva aún con dolor, existe el riesgo de generar un edema óseo o fisura de estrés de la tibia, por lo que es importante atajar la patología al comienzo de los síntomas.

 

En resumen, es una patología común en deportistas que realizan actividades de impacto, pero con una adecuada prevención y tratamiento, es posible recuperarse de esta lesión y volver a la actividad física sin problemas.

 

Aitor Pérez

Director clínico de Podoactiva Alicante

Experto en biomecánica y podología

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