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Pronadora o supinadora. ¿Cómo es tu pisada?



Aunque pueda parecer lo contrario, no todas las personas tenemos la misma forma de pisar. Que nuestra pisada sea pronadora o supinadora puede influir en nuestra tendencia a sufrir unas u otras patologías del pie, las piernas e incluso la espalda.

 

Saber si tu forma de pisar es pronadora o supinadora es importante para elegir bien el calzado que necesitas, especialmente si eres deportista.

 

 

¿Qué significa que la pisada sea pronadora o supinadora?

 

Al correr, el pie y el tobillo se mueven de forma diferente según el ángulo que forman con el suelo al apoyar el pie. Así, podemos diferenciar entre una pisada pronadora o supinadora:

 

  • Si tu tobillo se desvía hacia adentro y tu pie se hunde más de lo debido, tienes una pisada pronadora. Esto puede ocasionar molestias o daños en tobillos, rodillas o espalda.
  • Si tu tobillo se desvía hacia afuera y tu pie se apoya en el borde externo, tienes una pisada supinadora. Esto puede reducir la amortiguación y aumentar el desgaste de las zapatillas por el lado de fuera.

 

 

 

Para conocer tu tipo de pisada, puedes realizar un estudio biomecánico de la pisada con un profesional de la podología o la fisioterapia. También es interesante probar algunos trucos sencillos como observar las suelas de tus zapatillas, hacer una sentadilla o mojar tus pies y ver la huella que dejan.

 

Sin embargo, la pregunta de pronas o supinas tiene algo de “trampa”. La realidad es que la gran mayoría de personas contactan con el suelo por la zona externa del talón (supinando) y la totalidad despegamos por el primer o segundo dedo, por lo que en algún momento pasamos de estar apoyados en la zona externa a hacerlo en la interna (es decir, “pronar”).

 

 

Por lo tanto, para poder afirmar que alguien tiene una pisada pronadora o supinadora, la desviación debe ser relativamente marcada.

 

¿Por qué es importante conocer la forma de pisar?

 

Saber cómo pisamos es importante porque, como hemos mencionado anteriormente, la forma de pisar afecta a muchos otros aspectos: molestias, dolores o patologías. En ocasiones, los problemas de espalda tienen su origen en los pies y la forma de caminar o pisar.

 

 

Al igual que es positivo conocer la forma de pisar, puede resultar altamente negativo pensar que un estudio biomecánico de la marcha consiste en dar respuesta únicamente a si la pisada es pronadora o supinadora. O peor aún, que el dependiente de una tienda de deporte crea que contestando a esta pregunta está realizando un diagnóstico clínico sobre si la forma de pisar puede estar relacionada con una lesión presente o futura.

 

¿Quién puede hacer una evaluación de la pisada?

 

El estudio que se realiza en una tienda de deporte está indicado exclusivamente para recomendarnos qué zapatilla puede ser mejor para nuestro caso en función de varios parámetros (peso, superficie sobre la que practiquemos el deporte, tener una pronación o supinación muy acentuada, etc.). En los casos apropiados, se nos puede indicar una zapatilla que lleve más control de pronación o supinación (que en la práctica se traduce en aumentar las contenciones internas o externas de la zapatilla). Hay multitud de tiendas de deporte donde este asesoramiento se hace de forma muy profesional y competente.

 

 

Aconsejar una zapatilla es diferente a valorar si la forma de pisar puede tener relación con una patología presente o futura. Esta evaluación debe hacerse siempre por un especialista en podología.

 

Consejos para personas con una pisada pronadora o supinadora

 

En caso comprar alguna zapatilla que incorpore estos sistemas, es importante que sea siempre con un control ligero de la pronación o la supinación. Un calzado que limite la supinación o la pronación pueden tener consecuencias negativas para nuestra salud. “Pronar” es el gesto que permite realizar al pie su función amortiguadora.

 

En el pie tenemos 28 huesos, 33 articulaciones y toda la estructura cuenta con más de 100 tendones. Esta arquitectura permite que, al pronar, el pie pueda generar pequeños movimientos que absorban el impacto del paso (que puede llegar a ser de cuatro veces nuestro peso en el pie de apoyo al correr). Si limitamos en exceso la pronación no tardarán en aparecer problemas en el “piso de arriba”, sobre todo en la rodilla, ya que su estructura no está pensada para amortiguar. Ese papel se reserva al pie gracias a su pronación.

 

Por lo tanto, para los corredores que tengan una pisada razonablemente buena, lo ideal sería usar zapatillas neutras o con un ligero control de pronación. El asesoramiento de un dependiente formado puede ser suficiente para ello.

 

 

Cuando sospechemos que nuestra pisada no es la correcta, lo ideal es realizar un estudio biomecánico completo en una clínica especializada en podología deportiva para evaluar nuestro cuerpo en posición estática, rango articular y muscular, estudio dinámico, análisis cinemático de la carrera, etc. Si es necesario, debemos realizar un soporte plantar personalizado que compense los defectos de nuestra pisada. En el caso de usar plantillas personalizadas, es muy importante que la zapatilla sea neutra, ya que si incorpora algún tipo de corrección sería un efecto parecido a llevar gafas graduadas sobre lentillas graduadas.

 

En las clínicas Podoactiva contamos con un equipo de expertos para realizar un estudio completo de la pisada y ofrecer las recomendaciones apropiadas en función de las necesidades de cada paciente.

 

Dr. Víctor Alfaro. MSc, PhD.

Director General Podoactiva

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