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Víctor y Javier Alfaro, Premio Empresario del Año por 20 años de innovación al servicio del paciente




En Tierz, bajo la casa familiar, fabricaron sus primeras plantillas de forma artesanal, sin la tecnología que hoy define a Podoactiva y sin imaginar que aquel trabajo les acabaría conectado con el deporte de elite.

Veinte años después, Víctor y Javier Alfaro recogen el Premio Empresario del Año Banco Sabadell, concedido por El Periódico de Aragón y Prensa Ibérica, con la misma idea que les hizo empezar este apasionante camino: poner al paciente en el centro y demostrar que desde Huesca también se puede mirar al mundo.

El reconocimiento llega en un momento especialmente simbólico, coincidiendo con el 20 aniversario de la compañía. «Como todos los reconocimientos que recibimos en casa, supone sentir que los tuyos te aprecian y valoran», afirma Víctor Alfaro, director general de Podoactiva, para quien el premio tiene un significado que va más allá de lo empresarial. «Siempre digo que tenemos una deuda permanente con Aragón. Sin aquellos primeros pacientes en Huesca y, después, en Zaragoza, nunca habríamos llegado hasta donde estamos hoy», subraya.

Su hermano Javier Alfaro, director técnico, comparte esa emoción: «Es una satisfacción enorme y nos hace mucha ilusión. Al final, este tipo de reconocimientos suponen un refuerzo a tantos años de trabajo y dedicación». Para él, Podoactiva es mucho más que una empresa: «Es casi nuestra vida. Todo el esfuerzo y el cariño que hemos puesto en este proyecto han sido una parte fundamental de lo que somos».

Una gala con sello aragonés

El galardón se entregó en Zaragoza, dentro de los Premios Empresa del Año Banco Sabadell. Víctor Alfaro lo recibió de manos de Sergi Guillot, director general de Prensa Ibérica; Iñaki Navarro, director general adjunto y director territorial de la zona Norte del Banco Sabadell; y María Navarro, presidenta de las Cortes de Aragón. Recogió el premio en nombre propio y en el de su hermano Javier, que disculpó su ausencia al encontrarse concentrado con la selección española de fútbol, a la que acompañará en los próximos días en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México.

Durante su intervención, Víctor quiso compartir el reconocimiento con «todos y cada uno» de quienes forman el equipo de Podoactiva: «Tienen esa visión y empuje; yo solo soy la cara visible de un esfuerzo conjunto». También lo dedicó a su familia, a su mujer y a sus hijos, «porque sin ellos no habría conseguido casi nada de lo que he hecho en mi vida», y a los pacientes, «que han ido confiando en nosotros» desde la primera consulta abierta en el Coso de Huesca. «Esa confianza nos ha llevado hasta aquí», resumió. Para el director general, recoger este premio «nos llena de responsabilidad para seguir trabajando con más intensidad». «Que te valoren y lo hagan en casa nos hace mucha ilusión. En Aragón nos sentimos tremendamente queridos», reconoció.

De una consulta en el Coso de Huesca a referente internacional

La historia comenzó incluso antes de que la marca existiera. En 1994, Víctor abrió una pequeña consulta de enfermería en el Coso de Huesca, marcada por los recursos limitados, el trato cercano con el paciente y la voluntad de integrar otras especialidades. «Fueron diez años de mucho aprendizaje», recuerda. Había estudiado Enfermería y, después, junto a Javier, se animó a cursar Podología.

En 2006, ambos pusieron en marcha Podoactiva con una idea clara: centrarse en exclusiva en la podología y la biomecánica para llevarlas al máximo nivel. Fue una decisión compartida, aunque cada uno aportó una visión diferente. «Yo me he centrado más en la dirección técnica y desde el principio me ha gustado mucho mejorar procesos, buscar algo diferente a lo que se hacía y conseguir que pudiera llevarse a la práctica», explica Javier, que de su hermano destaca que «siempre ha tenido una visión más empresarial» y «va tres pasos por delante».

Esa combinación entre visión de negocio, conocimiento clínico y obsesión por la mejora definió el ADN de la empresa. De los moldes de escayola se pasó a una reflexión decisiva: «Si queríamos construir algo escalable y ofrecer un servicio de otro nivel, necesitábamos incorporar ciencia al proceso. Y nos acercamos a la Universidad de Zaragoza», relata Víctor. De aquella colaboración nacieron los primeros proyectos de investigación y las primeras patentes para pasar de los moldes de yeso a los moldes digitales, después llegaría la robotización del proceso y, con el tiempo, la fabricación aditiva y la impresión 3D de alta gama.

Tecnología propia, del molde de escayola a la inteligencia artificial

«Hoy, lo más diferencial de Podoactiva es que tenemos todo el proceso completamente integrado: ingeniería, producción, diagnóstico, formación e investigación», resume Víctor. Una filosofía que parte de una convicción: «La podología no podía mirarse solo con ojos de podólogo. Hacía falta incorporar ingenieros, expertos en cálculo y profesionales capaces de aportar precisión a cada tratamiento». Javier coincide en que la tecnología ha sido esencial para diferenciarse en un sector tradicionalmente artesanal:

«Ser diferentes ha sido clave. Desde 2008 tenemos una plantilla que no se hace igual en ningún otro lugar del mundo. Eso nos ha permitido crecer y desarrollar tecnología propia.»
— Javier Alfaro, director técnico de Podoactiva

Uno de los grandes activos de la compañía es su base de datos digitalizada de estudios de la marcha, que supera los 1,6 millones de pacientes. Esa información ha permitido a Podoactiva avanzar en inteligencia artificial mucho antes de que el término se popularizara. «Empezamos a trabajar hace más de cinco años. En cuestión de segundos, nuestra IA busca pacientes muy similares al que tenemos delante. Ahora está de moda, pero si no hubiéramos construido esa base de datos durante tantos años no podríamos tener la precisión que tenemos», reconoce Víctor. Detrás de cada plantilla hay recogida de datos, análisis biomecánico, comparación con casos similares, diseño mediante cálculo de elementos finitos y fabricación personalizada: en cada estudio se recogen más de 2.000 parámetros.

La innovación, además, nunca se detiene. «Todas nuestras innovaciones nacen de una necesidad real. Detectamos un problema o una oportunidad de mejora y desarrollamos una tecnología para dar respuesta», apunta Víctor. La última, una evolución importante que la compañía estrena este año: «Es una nueva plantilla que incorpora cuñas inferiores fabricadas con una estructura trabecular e impresas con otro material. Es una evolución que nadie está haciendo en el mundo. Estamos viendo los prototipos y vamos a incorporarla progresivamente a todos nuestros pacientes», detalla Javier.

Las personas, el verdadero motor

Con un equipo multidisciplinar de 450 profesionales, Podoactiva sostiene su crecimiento en dos pilares: la investigación y la formación. Todos sus podólogos pasan por la residencia de Huesca para empaparse de su tecnología y su filosofía, y cada dos años el Congreso Nacional reúne a toda la plantilla en la capital oscense para compartir avances, talleres e iniciativas de futuro.

«Por encima de la tecnología están las personas. Lo que nos permite avanzar es el compromiso de un equipo que cree en la mejora continua.»
— Víctor Alfaro, director general de Podoactiva

Javier lo expresa con una frase que atribuye a su hermano: «Si eres el más listo de la habitación, estás en la habitación equivocada. La base es rodearse de gente despierta, preparada y capaz de sumar». Y reivindica lo que ha aportado nacer en un entorno pequeño: «Salir de un sitio pequeño nos ha hecho cuidar mucho los detalles y preocuparnos porque todo el mundo esté contento. En un lugar pequeño sabes que el boca a boca puede ayudarte mucho, pero también perjudicarte. Eso ha hecho que, cuando hemos llegado a ciudades más grandes, haya sido más fácil».

Del deporte de élite al paciente anónimo

Podoactiva trabaja con más de 7.000 deportistas de élite y numerosos equipos profesionales de distintas disciplinas. Es proveedor oficial de la selección española de fútbol y de algunos de los principales clubes de LaLiga, como el Real Madrid, el Atlético de Madrid, el Valencia o el Villarreal. También acompaña al Movistar Team de ciclismo, a los grandes equipos aragoneses —Real Zaragoza, SD Huesca, Casademont Zaragoza, Peñas Huesca, Voleibol Teruel y Balonmano Huesca— y colabora con los comités olímpico y paralímpico español. Por sus instalaciones han pasado figuras de renombre, como el legendario Eddy Merckx en una de sus contadas visitas a Aragón.

Desde hace 17 años, Víctor Alfaro es el podólogo del Real Madrid: «He tenido el privilegio de celebrar seis Champions League con los jugadores. Son momentos que difícilmente hubiéramos podido soñar». Javier, por su parte, es el podólogo de la selección española. «Empecé a colaborar en la Eurocopa de 2008 con Luis Aragonés. Desde entonces he ido adquiriendo un rol cada vez más importante dentro de los servicios médicos. Me siento muy afortunado. Es un premio a todo el trabajo, esfuerzo y dedicación que hacemos», admite tras haber levantado la Eurocopa conquistada en Alemania en 2024.

Aun así, los fundadores recuerdan que la mayoría de sus pacientes son personas anónimas: niños, mayores, pacientes con patologías del pie, casos quirúrgicos y usuarios de cualquier perfil que buscan mejorar su calidad de vida. «En nuestras clínicas, el paciente encuentra todas las especialidades dentro de la podología. Tenemos 1,6 millones de pacientes y los deportistas de élite son unos miles», matiza Víctor. Javier lo refuerza: cuando un deportista de talla decide acudir a Podoactiva, «supone un gran honor y privilegio, pero también una gran responsabilidad. Esa misma sensación la tenemos con cualquier paciente que entra por la puerta. El esfuerzo que ponemos para intentar ayudarle es siempre el mismo».

Huesca como elección y la mirada puesta en el futuro

Podoactiva opera desde Huesca hacia el resto de España y del mundo, con 43 clínicas propias y presencia en 15 países. En el Parque Tecnológico Walqa dispone de dos modernos edificios y del complejo multideportivo Podoactiva Sportech, un laboratorio de biomecánica al aire libre con distintas superficies deportivas. «La suma de dos edificios y las pistas convierte nuestra sede en el laboratorio de biomecánica aplicada a la marcha más grande del mundo. No hay otro igual», destaca Víctor.

Para él, la sede no es solo una decisión empresarial, sino vital: «Muchas veces nos preguntan por qué no está en Madrid o en otra gran ciudad. La respuesta siempre es la misma: creo que en la vida uno tiene que estar donde se siente querido. Hemos nacido aquí, nuestras familias son de aquí y la gente nos identifica como una empresa de aquí».

 

 

El futuro pasa por completar la implantación en todas las capitales españolas y superar las 50 clínicas en 2027, además de afianzar mercados como Brasil, México, Reino Unido o Italia. «La apertura de una clínica en Miami, con la que nos abrimos camino en Estados Unidos, es uno de los hitos estratégicos más importantes», apunta Víctor. Y, como siempre, la innovación seguirá siendo el motor: «Vamos a reforzar el departamento de I+D para continuar siendo líderes». En esa misma línea, Javier concluye: «El principal reto es seguir contando con una tecnología diferencial. Creo que vienen años apasionantes en el ámbito tecnológico».

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