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Pies cansados. Consejos para evitar que el estrés afecte a tus pies

Actualmente, la sociedad se ha acostumbrado a convivir con el estrés, ya sea por los cambios a nivel laboral, social o emocional, y más aún en núcleos urbanos donde imperan las prisas. Este estrés constante es capaz de producir agobio, tensión o ansiedad, y crear unos hábitos nocivos como puede ser comer demasiado o aumentar el consumo de tabaco.

 

El estrés son respuestas derivadas de una acumulación de estímulos que provocan diversos trastornos. En la mayoría de ocasiones, siempre que hablamos de estrés lo primero que pensamos es en su repercusión a nivel psicológico, pero este problema va más allá afectando también a nivel físico y motriz. Entonces, ¿cómo puede afectar el estrés a los pies?

 

El estrés es un estado emocional adverso que puede provocar alteraciones musculares o posturales, entre otras. Ante este problema, nuestro cuerpo reacciona creando una serie de cambios que, irremediablemente, afectan al pie y a nuestra forma de caminar, ya que deben ser compensados mediante un esfuerzo musculoesquelético mayor que se traduce en un aumento de cansancio, dolor, pesadez, etc.

 

En este artículo, te dejamos varios ejercicios para realizar en casa con los que lograrás relajar los pies tras una jornada de estrés. Estas sencillas actividades te ayudarán a disminuir o aliviar los síntomas de este problema.

 

1- Mantener los pies en alto

 

El primer ejercicio que te proponemos es que, mientras estás descansando en el sofá, mantengas los pies en alto. Esta postura favorece la circulación sanguínea y, por lo tanto, se alivia el cansancio y la pesadez. Podemos utilizar una almohada e incluso la pared.

 

 

2- Baños de agua con sal

 

Tras una dura jornada, puedes sentir calor o inflamación en tus pies. Para solucionarlo, te recomendamos baños de 15 ó 20 minutos en agua templada con un poco de sal. Estas molestias disminuirán.

 

3- Masajea e hidrata tus pies

 

A lo largo del día, se acumula tensión sobre la planta. Uno de los ejercicios que te aconsejamos es que masajees esta parte del pie. De este modo, conseguirás que se relajen las estructuras. Estos masajes son muy sencillos: pasa los pulgares desde el talón hasta los dedos ejerciendo presión. También puedes ayudarte de los nudillos y movilizar las articulaciones de los dedos.

 

Puedes aprovechar este momento para aplicarte una crema específica y contribuir así a la hidratación de tus pies logrando mantener la piel en buenas condiciones. En este enlace te dejamos un artículo sobre la importancia de hidratarse correctamente los pies.

 

  Es importante usar diariamente una crema podológica para garantizar su correcta hidratación.

 

4- Estiramientos para acabar con las molestias

 

Los estiramientos alivian la tensión que sufren los pies. Algunos de los más sencillos y eficaces son:

 

- Agarramos los dedos de los pies con la mano y los doblamos lentamente hacia el empeine.

 

- Sentados en el suelo con la ayuda de una toalla, llevamos el pie hacia la espinilla flexionado el tobillo.

 

- Nos situamos al borde de un escalón apoyando las puntas de los pies y dejando caer los talones.

 

- Realizamos movimientos circulares con los tobillos.

 

- Rodamos una pelota sobre toda la planta.

 

Además de seguir estos consejos, es fundamental que, cuando lleguemos a casa, utilicemos un calzado cómodo e, incluso, es positivo caminar descalzo sobre superficies blandas como moqueta, césped o arena. Esto estimula nuestro organismo, ya que en el pie tenemos muchas terminaciones nerviosas.

 

En cualquier caso, para disminuir las molestias lo ideal es incidir sobre la causa y averiguar el por qué. Te recomendamos acudir al podólogo ya que, en el caso de ser necesario, una solución podría ser el uso de plantillas personalizadas. Este tratamiento aportará confort y podrá prevenir y corregir futuras patologías.

 

Por último, cabe destacar que el uso de un calzado inapropiado puede contribuir a la aparición de estas dolencias. Por ello, hay que recordar que es importante evitar las puntas estrechas y los tacones por encima de 4 centímetros. En definitiva, será esencial utilizar un calzado adecuado para cada ocasión.

 

 

 

 

Javier de Lara

Podólogo de Clínica Podoactiva Montecarmelo

 

 

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