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Consejo de la semana: el peligro de los callicidas

 

Las lesiones de la piel más frecuentes en los pies son las hiperqueratosis, comúnmente conocidas como durezas o callos. En la mayoría de los casos se producen por la respuesta de nuestra piel al aumento de presión en un área determinada. Generalmente, la hiperqueratosis es extensa con los bordes no definidos y un color amarillento que corresponde al acúmulo de queratina.

 

Ante una lesión hiperqueratósica/heloma es importante acudir al podólogo para determinar la causa que lo produce. A partir de aquí se decide el tratamiento más adecuado, que en la mayoría de los casos consistirá en la deslaminación /enucleación mediante bisturí de las lesiones.

 

Existen métodos de tratamiento que consisten en apósitos queratolíticos (callicidas), los  cuales son comercializados como la solución definitiva a estos problemas. Los podólogos desaconsejamos rotundamente la utilización de estos productos, pues producen una serie de complicaciones que empeoran la lesión. Su mecanismo de acción es mediante agentes químicos (por ejemplo el ácido salicílico) que producen una quemadura de la piel con la que entran en contacto. Los problemas principalmente son dos:
Por un lado la quemadura producida por el callicida nunca es delimitada y específica en la zona de la lesión hiperqueratósica (desplazamiento del apósito, sudoración…). Esto produce una irritación de la piel de alrededor, lo que produce aún más dolor que la propia lesión inicial.

 

 

Por otro lado el tratar una lesión hiperqueratósica con un callicida no elimina la causa del problema, simplemente genera una herida. Esta herida cicatrizará y en cuanto la piel esté reparada, volverá a generar queratina. En el mejor de los casos nos quedará una cicatriz dolorosa que tendrá difícil solución.


La utilización de callicidas es muy peligroso en cualquier paciente por la inflamación que se llega a producir a causa de la quemadura y por el alcance en profundidad. Las quemaduras producidas después de destruir epidermis y dermis pueden llegar incluso a afectar al tejido graso y al hueso. En la mayoría de los casos se producen infecciones de las ulceras producidas por este tipo de productos, lo que enlentece el proceso de curación.  Además existen quemaduras tratadas mediante amputaciones en pies de riesgo como es en el caso de la diabetes. 

Aquí podéis leer un caso de una paciente afectada por el uso de callicidas.

 

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