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Callicidas. ¿Son recomendables para acabar con los callos y durezas de los pies?

Las durezas en los pies, al igual que los callos, son lesiones en la piel que encontramos con mucha frecuencia en nuestras consultas. En primer lugar, hay que contestar a la siguiente cuestión:

¿las durezas y los callos son lo mismo?

 

La respuesta es NO. La hiperqueratosis, comúnmente conocida como "durezas", son las lesiones de la piel más habituales en los pies y se trata de una respuesta al aumento de presión en un área determinada. Las durezas se caracterizan por tener los bordes sin definir y un color amarillento, que deriva del cúmulo de queratina en la zona. Si quieres saber más puedes consultar nuestro post "Durezas en los pies o hiperqueratosis. Qué son, cómo tratarlas y cómo prevenirlas". 

 

Por otro lado, los callos o conocidos popularmente como "ojos de pollo", son la respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de presión en determinadas áreas del pie, pero esta lesión posee una coloración más oscura, tiene los bordes bien definidos y se genera desde las capas más profundas de la piel.

Cuando hay fricción en una zona del pie, la piel se protege generando un aumento de células cutáneas que, si no se trata, se convertirán en una dureza o un callo.

TRATAMIENTO. ¿Hay que usar callicidas?

Si sufres estas lesiones en la piel, nuestro consejo es que acudas al podólogo. Es muy importante visitar a un especialista y que sea él quien decida qué tratamiento aplicar y averigüe cuál es el origen del problema.

No obstante, muchos de los pacientes, antes de visitarnos, apuestan por el uso de callicidas, una práctica muy extendida entre la población. Pero...

¿es bueno utilizar callicidas?

 

Nuestra respuesta es NO, por 2 motivos principales:

1- NO ES UNA SOLUCIÓN DEFINITIVA

Los callicidas son apósitos queratolíticos que se comercializan como la solución definitiva a estos problemas. Los podólogos desaconsejamos rotundamente la utilización de estos productos, pues producen una serie de complicaciones que empeoran la lesión.

Además, no elimina la causa del problema, simplemente genera una herida. Esta herida cicatrizará y en cuanto la piel esté reparada, volverá a generarse. En el mejor de los casos nos quedará una cicatriz dolorosa que tendrá difícil solución.

2- PUEDEN PRODUCIR QUEMADURAS EN LA PIEL

Su mecanismo de acción es mediante agentes químicos (por ejemplo, el ácido salicílico) que producen una quemadura de la piel con la que entran en contacto.

La quemadura producida por el callicida nunca es delimitada y específica en la zona de la lesión hiperqueratósica (desplazamiento del apósito, sudoración…), sino que también afecta a la piel sana. Esto produce una irritación de la piel de alrededor, lo que produce aún más dolor que la propia lesión inicial.

Así pues, la utilización de callicidas es muy peligroso en cualquier paciente por la inflamación que se llega a producir a causa de la quemadura y por el alcance en profundidad. Las quemaduras producidas después de destruir epidermis y dermis pueden llegar incluso a afectar al tejido graso y al hueso.

En muchas ocasiones, se producen infecciones de las úlceras producidas por este tipo de productos lo que ralentiza el proceso de curación. Además, hay casos en los que se tratan quemaduras mediante amputaciones en pies de riesgo como es en el caso de la diabetes.

No es recomendable utilizar callicidas ya que provocan quemaduras en la piel y no son la solución definitiva al problema. 

 

Como tratamiento, entre otros posibles, desde Podoactiva aconsejamos la deslaminación. Si tenemos esta lesión en la piel, en la mayoría de los casos, el podólogo optará por la deslaminación mediante bisturí.

Destacar que, cuando las lesiones aparecen a nivel plantar, en la gran mayoría de casos, estas tienen un componente biomecánico que se puede tratar realizando un correcto estudio de la pisada y unas plantillas personalizadas.

Es importante saber por qué se producen estas durezas o callos, ya que pueden estar relacionados directamente con la biomecánica del paciente.

CASO CLÍNICO. Paciente con quemadura por usar callicida

 

Una paciente de 50 años de edad acudió a nuestra consulta de urgencia ya que no podía apoyar el pie en el suelo y ni siquiera podía dormir por la sensación de quemazón que sentía.

 

En una primera exploración, se detectó que tenía en el cuarto dedo del pie izquierdo (al nivel de la cabeza del cuarto metatarsiano) un "ojo de pollo”, pero no era el heloma la causa de la sensación de quemazón.

 

La experta detectó que a la paciente se le había recomendado la aplicación de una crema con alta concentración en ácido salicílico durante una semana, por la mañana y por la noche, en toda la zona donde sentía el dolor por el heloma. El resultado tras el tratamiento con la crema fue una piel macerada y quemada y con el heloma presente.

 

 

Los pasos que se llevaron a cabo para el tratamiento fueron:

 

1. Desbridar minuciosamente la zona, es decir, quitar el tejido muerto o dañado.

 

2. Realizar un baño de shock para paralizar la acción del ácido.

 

3. Realizar curas con antiséptico durante 7 días, por la mañana y por la noche.

 

¿Y cuál fue el resultado? La paciente notó la mejoría en 24 horas pudiendo dormir y apoyar el pie sin dolor, y en 15 días el pie estuvo recuperado.

 

Cabe comentar que, en el caso de esta paciente, pudimos obtener un buen resultado ya que se trata de una persona sin problemas vasculares periféricos o diabetes y su sensibilidad no está afectada ya que fue el dolor el que la alertó. Pero si nuestra paciente hubiera tenido alguna de estas patologías, probablemente los resultados hubieran sido más comprometedores.

Los callicidas no son selectivos, el producto no actúa en la zona única del heloma, también actúa sobre la piel sana.

 

En definitiva, ante la aparición de una dureza o callosidad, lo mejor es acudir al podólogo para tratar la lesión de forma profesional, para orientar en la prevención e intentar dar soluciones de una forma eficaz y segura. 

 

En Podoactiva podemos ayudarte. Consulta tu clínica Podoactiva más cercana AQUÍ o contáctanos en el 974 231 280 o a través de [email protected].

 

Carla Lanuza Cerzócimo
Podóloga de Podoactiva Huesca

 

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