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Los pies en la montaña. Cómo cuidarlos paso a paso

Los pies son una parte de nuestro cuerpo fundamental cuando vamos a hacer senderismo o una ruta de montaña. Sin embargo, en muchas ocasiones, no les prestamos la suficiente atención y solo nos acordamos de ellos cuando sentimos alguna molestia como la aparición de ampollas, rozaduras o hinchazón. Igual que un dicho popular dice que hay que beber agua antes de tener sed o comer antes de estar hambriento, hay que ser precavido y evitar en la medida de lo posible el dolor de pies antes de que comiencen a molestar.

 

Recuerda que los pies son la herramienta esencial de cualquier senderista y es recomendable aplicar ciertas medidas antes de comenzar con la actividad. Por este motivo, os vamos a dar cuatro pautas sobre qué debes tener en cuenta antes de salir a andar por la montaña.  

 

1. UTILIZA LA BOTA ADECUADA

 

El calzado es un elemento vital para la salud de los pies. Es importante elegir las botas adecuadas dependiendo de la actividad que vayamos a realizar y las características del terreno, por ejemplo, deberíamos escoger en función de lo que vayamos a hacer entre botas de caña alta o baja.

 

Otros factores que hay que tener en cuenta al comprar el calzado de montaña son: el grado de impermeabilidad, transpirabilidad y flexibilidad que necesito; escoger la talla correcta puesto que deben ajustarse lo mejor posible, pero sin llegar a apretar en ningún sitio; y prestar atención al tipo de suela siendo preferible una antideslizante.

 

Un consejo que también damos es que no se recomienda estrenar el calzado ese mismo día ya que esto puede favorecer la aparición de rozaduras y ampollas. También hay que prestar atención a la lengüeta para que no forme arrugas y ajustar de manera correcta los cordones para lograr el grado correcto de sujeción evitando así la aparición de estas lesiones cutáneas.

 

2. PREPARA TUS PIES

 

Los calcetines son, al igual que los pies, los grandes olvidados en el mundo de la montaña y el senderismo. Sin embargo, esta prenda puede ser determinante en la aparición de ampollas y rozaduras.

 

Es importante utilizar calcetines técnicos diseñados para la actividad que vayamos a realizar y que sean de nuestra talla. Este tipo de calcetines se caracterizan por no tener costuras en zonas delicadas, absorber la humedad, favorecer la transpiración y proteger las partes más sensibles del pie.

 

También hay que tener en cuenta en qué época del año nos encontramos. Si es invierno y las temperaturas son bajas hay que escoger unos calcetines que transpiren, pero eviten la pérdida de temperatura corporal. En el caso de que sea verano, escoger calcetines que nos mantengan frescos los pies y favorezcan la evaporación del sudor.

 

Por otro lado, se recomienda utilizar vaselina en las zonas de mayor riesgo de generación de ampollas, por ejemplo, en el talón o en la zona de los dedos; llevar siempre apósitos para poder tapar estas pequeñas lesiones en caso de que aparezcan durante la marcha; y utilizar tus plantillas personalizadas para aumentar la seguridad y el confort.

 

 

Unos buenos calcetines junto con un calzado adecuado serán elementos esenciales para que disfrutes de tu paseo o ruta. 

 

3. ¿DÓNDE VOY?

 

Te recomendamos que escojas una ruta y un desnivel acorde a tu entrenamiento y experiencia previa. Conocer nuestras limitaciones a la hora de salir a caminar por la montaña es muy importante para evitar que nuestros pies y piernas sufran. Además, como ya hemos comentado, no es recomendable estrenar el calzado el día de la marcha y, según la actividad que se vaya a realizar, escoger entre un tipo de bota u otro.

 

Debemos recordar que cuando sometemos a nuestro cuerpo, y por ende a nuestros pies, a esfuerzos intensos a los que no estamos acostumbrados nos sentimos cansados y el pie también lo sufre. Cuidarlos adecuadamente antes y después de la actividad es esencial para una mejor recuperación y para evitar problemas.

 

Para ello, también es determinante una buena higiene. Tener los pies sanos, limpios, hidratados y las uñas cortadas rectas son aspectos determinantes para disfrutar de la montaña sin molestias. La limpieza es un concepto básico sobre todo tras un entrenamiento, carrera o marcha en la que las condiciones climatológicas han sido especiales (humedad, nieve, agua, etc.). No podemos olvidar que tras lavarlos debemos secarlos bien prestando especial atención a las zonas de difícil acceso como son los dedos.

 

4. TRAS LA EXCURSIÓN

 

De vuelva a casa tras la marcha por la montaña, toca relajarse y dejar descansar los pies. Por este motivo, se recomienda ponerse un calzado cómodo y dejar ventilando las botas. También es conveniente que masajees los pies y las piernas para mejorar la circulación. Esto favorece la desaparición de la sensación de fatiga y pesadez tras realizar una ruta. Para ello, tras el sobresfuerzo, puedes utilizar unas cremas específicas para deportistas. La hidratación es uno de los aspectos más importantes para tener unos pies sanos y cuidados.

 

Además del cuidado de los pies, no debemos olvidar que lo más importante en una excursión o ruta es dejar la montaña como nos gustaría encontrarla: no tirar basura e incluso recoger la ajena; no arrancar flores o plantas para que todo el mundo pueda disfrutar de ellas; o no molestar a los animales, son aspectos muy importantes para contribuir al cuidado del entorno y poder seguir contemplando y disfrutando del paisaje, de la compañía y de la naturaleza.

 

 

 

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