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La salud empieza por los pies. Consejos para mantener sana tu pisada

Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo, y a la vez una de las más olvidadas. Soportan nuestro peso y nos llevan hasta nuestro destino pero, ¿los cuidamos de la manera correcta?

 

Son el único apoyo contra el suelo cuando caminamos y nuestra manera de pisar va a tener una gran repercusión en multitud de zonas de nuestro cuerpo, muchas alejadas de él. Hay que entender que nuestro pie está formado por tres puntos de apoyo en forma de triángulo: el hueso del calcáneo que forma el talón y las cabezas del primer y quinto metatarsiano.

 

A su vez, el pie es propenso a sufrir alteraciones a lo largo de nuestra vida, sobre todo de tipo ortopédico. Cavo o varo, son las principales tipologías de pie asociadas a patologías, por ello es recomendable visitar a especialistas podológicos que puedan valorar la idoneidad de nuestra pisada, desde la infancia, cuando es más fácil corregir los problemas, hasta la vejez. Nuestros pies también envejecen: pueden sufrir deformaciones, el tejido adiposo va desapareciendo, algunas enfermedades, como la diabetes, pueden generar problemas serios… Y lo mismo que acudimos al óptico para graduarnos la vista, debemos visitar al especialista para mantener una buena salud podológica.

 

No solo tenemos que vigilar nuestros pies, también nuestro calzado. Un gran porcentaje de personas utilizan un zapato más pequeño de lo que deberían. Pequeños detalles, como una puntera muy estrecha, no acertar con la talla, materiales poco transpirables o un excesivo tacón, pueden provocar patologías en nuestros pies como los temidos juanetes, los dedos en garra o los callos.

 

Solo tenemos dos pies, y son para toda la vida. Hay que empezar a cuidarlos cuanto antes.

Recomendaciones para mantener sanos tus pies y tu pisada los 365 días del año:

 

1. Lava tus pies a diario y sécalos bien, sobre todo entre los dedos.

 

2. Hidrata tus pies todas las noches con cremas específicas. En una  piel hidratada,  que es mucho más elástica, es difícil que aparezcan grietas o descamaciones, minimizando las posibilidades de infección por microorganismos. 

 

3. Corta tus uñas en forma recta y límalas, evitará en gran medida que aparezcan las dolorosas uñas incarnadas.

 

4. Apuesta por calcetines de materiales naturales como el algodón. Las fibras sintéticas no permiten una correcta transpiración del pie.

 

5. Elige unos zapatos cómodos y no muy estrechos. La altura del tacón del zapato no debería superar los 3 centímetros. El pie de un adulto soporta el peso de todo el cuerpo distribuyéndolo entre la parte delantera y el talón, y precisamente es el talón el que soporta la carga principal. Cuanto mayor sea la altura del tacón más peso pasará a la parte delantera. La metatarsalgia,  es uno de los posibles problemas que acarrea el uso tacones, que se manifiesta con dolores en el antepie.

 

6. Evita las hormas muy estrechas que dejen el pie encarcelado o las puntas afiladas. Este tipo de calzado puede provocar la aparición de juanetes.

 

7. Revisa tu pisada. El dolor de pies no es normal, si se sienten molestias al caminar es indicador de que algo no funciona bien. Un estudio biomecánico de la pisada de la pisada ayudará a conocer la idoneidad de la pisada y cuanto antes se encuentre la solución al dolor, mayor será tu calidad de vida.

 

8. Camina al menos media hora al día. El pie tiene una función muy importante en nuestro sistema circulatorio.  La sangre llega con facilidad hasta nuestros pies ya que “va de bajada” y es ayudada por la gravedad. Para que esa sangre retorne hasta el corazón es necesario que se activen una serie de bombas de retorno venoso. La primera de esas “bombas de retorno venoso”  está situada en la planta de nuestros pies (se llama la suela venosa de Lejars).

 

9. Protege tus pies en espacios públicos. Caminar descalzo es un error que provoca contagios de una forma muy fácil. El contagio de hongos, papilomas y cualquier infección es muy rápido, con el simple contacto. Cuando se está en instalaciones deportivas como gimnasios o piscina es muy importante usar las chanclas o cualquier otro tipo de calzado adecuado en las zonas comunes. Es un gesto sencillo que puede evitar muchos problemas.  

 

10. Acude al podólogo, al menos, una vez al año. Es el profesional que te ayudará y aconsejará a mantener tus pies saludables.

 

Como hemos demostrado, los pies son un indicador de salud y son la zona de manifestación de muchas enfermedades sistemáticas, además de que su mal funcionamiento repercute en otras zonas del cuerpo.

 

No dejes para mañana la salud de tu pisada. Visita tu centro más cercano

 

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