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¿Es beneficioso caminar descalzo por la playa?

Con la llegada del verano, vemos cómo nuestras playas se llenan de gente, no sólo tomando el sol o bañándose, sino también caminando y realizando deporte, ya sea por la arena blanda o por la orilla.

 

En este post, vamos a intentar dar algunos consejos y abordar los beneficios e inconvenientes que presenta el caminar por la arena de la playa.

 

Horario para caminar

Lo primero que debemos tener en cuenta, como recomendación general, es que se deben evitar las horas centrales del día para caminar por la playa, intentando hacerlo al principio o al final del día, no sólo por el sol que recibiremos en nuestro cuerpo, sino, por la propia temperatura de la arena.

 

Uso de crema solar

Debemos aplicar crema solar protectora en todo nuestro cuerpo, incluido el dorso de los pies, ya que se trata de una zona sensible, que además no mantenemos expuesta al sol durante todo el año al llevar calzado cerrado, y que también puede sufrir quemaduras solares.

 

Atento a la arena

Hay que prestar atención de dónde pisamos, ya que, por desgracia, muchas veces nos encontramos en la arena objetos de no deberían estar ahí y podemos sufrir alguna lesión si los pisamos con nuestros pies descalzos.

 

Hidratación

Tras una caminata por la arena, y antes de acostarnos, debemos cuidar nuestra piel con cremas específicas para el pie.

 

¿Caminar por la orilla o caminar por la arena blanda?

 

Si nos centramos puramente en la actividad de caminar por la arena, debemos diferenciarla claramente en dos partes, caminar por la orilla o caminar por la arena blanda.

 

La arena blanda es una superficie con una alta capacidad de absorción, inestable e irregular. Estas características van a hacer que cuando caminemos descalzos por ella, toda nuestra musculatura tenga que realizar un esfuerzo mayor para mantener la estabilidad de nuestro cuerpo, principalmente en la articulación del tobillo; algo que en determinadas ocasiones puede ser beneficioso para rehabilitación o fortalecimiento de ciertas estructuras, pero en otros casos puede ser el causante de lesión.

 

La alta capacidad de amortiguación que presenta es beneficiosa a la hora de proteger nuestras articulaciones de los impactos, pero también nos genera una mayor tensión tanto en la planta del pie como en la musculatura de la parte de atrás de la pierna, ya que, durante nuestra vida diaria solemos llevar calzado con un poco de tacón, y al caminar descalzos por la arena vamos completamente planos y nuestro talón se hunde, por lo que aún generamos una mayor tensión en toda nuestra musculatura posterior, lo que nos puede generar algunas lesiones como fascitis plantar, sobrecargas en gemelos, problemas en tendón de Aquiles, etc…

 

Si hablamos de caminar por la orilla, observaremos que la arena presenta una mayor consistencia, por lo tanto, no tendremos el problema del hundimiento del pie y como consecuencia, aumento de tensión muscular. Tampoco tendremos el problema de inestabilidad, ya que la arena es mucho más compacta y estable.

 

El mayor incoveniente que nos encontraremos al caminar por la orilla es la inclinación. La mayoría de las orillas de nuestras playas no son planas completamente, por lo tanto, al caminar sobre ellas estamos desequilibrando nuestro cuerpo, obligando a nuestras articulaciones a trabajar en una angulación que no es normal para ellas y obligando a una de las piernas a soportar más peso que la otra. Uno de nuestros tobillos tendrá que caminar ‘doblándose’ hacia fuera, mientras que el otro lo hará ‘doblándose’ hacia dentro, y así con el resto de las articulaciones de nuestro miembro inferior. Esto puede cambiar mucho de una playa a otra.

 

 

Como reflexión final debemos pensar que no todo es bueno para todo el mundo y que quizás se haya abusado de las propiedades ‘curativas’ de caminar por la arena. Para algunas personas con ciertas lesiones o problemas sí puede ser beneficiosa esta práctica, mientras que, para otras puede resultar muy perjudicial.

 

Recomendación: Las personas que deseen realizar esta actividad deberían acudir al podólogo para realizar un estudio biomecánico de la pisada y poder descartar posibles problemas que nos puedan generar una lesión.

 

 

 Aitor Pérez Morcillo

 Responsable Podoactiva Alicante y Murcia

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